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Cómo Rezar el Santo Rosario Paso a Paso

El Rosario es una oración bíblica y contemplativa centrada en los misterios de la Redención de Nuestro Señor Jesucristo. Si estás comenzando a rezarlo o deseas repasar el orden formal de las oraciones, sigue esta guía estructurada.

Santo Rosario en manos de oración

¿Prefieres rezar con guía visual en pantalla?

Nuestro visor interactivo te muestra la cuenta exacta en la que estás sobre el diagrama del rosario, con audio de campanilla litúrgica y textos bilingües.

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Inicio del Rosario (En la Cruz y cordal inicial)

  1. La Señal de la Cruz: Sostén el crucifijo y santíguate diciendo: «En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén».
  2. El Credo de los Apóstoles: Reza el Credo completo profesando los dogmas esenciales de la fe cristiana.
  3. Un Padre Nuestro: En la primera cuenta grande que sigue a la cruz.
  4. Tres Avemarías: En las tres cuentas pequeñas siguientes, pidiendo a Dios el aumento de las tres virtudes teologales: la Fe, la Esperanza y la Caridad.
  5. Un Gloria al Padre: Dando gracias y alabanza a la Santísima Trinidad.
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El Desarrollo de las Cinco Decenas

El rosario diario se compone de cinco decenas en torno a los misterios correspondientes al día. Por cada decena, se sigue este orden canónico:

  1. Anuncio del Misterio: Se enuncia solemnemente el misterio (ej. «Primer misterio gozoso: La encarnación del Hijo de Dios») y se guarda un breve espacio de meditación o lectura bíblica.
  2. Un Padre Nuestro en la cuenta mayor separada.
  3. Diez Avemarías recorriendo cada una de las diez cuentas pequeñas de la decena mientras se contempla el pasaje evangélico.
  4. Un Gloria al Padre: «Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo...».
  5. Jaculatoria de Fátima: «¡Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia!».
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Conclusión del Rosario (Salve Regina)

Al culminar la quinta decena en la medalla conector, se concluye con la oración de la Salve Regina:

«Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.»

De forma voluntaria, pueden añadirse las Letanías Lauretanas y encomendar las intenciones del Santo Padre rezando un Padre Nuestro, un Avemaría y un Gloria.